Hasta aquí hemos venido tratando el tema del Golpe de Estado en Honduras no como una noticia, si no mas bien como una aproximación al pensamiento teórico-político. Toda ideología encierra un pensamiento filosófico que servirá de fundamento, para su posterior desarrollo práctico. Cuando no se cumplen los objetivos trazados decimos que determinada ideología se vuelve obsoleta, dado que, con la demanda evolutiva de los tiempos, se hace necesario establecer o re-inventar los parámetros necesarios que regirán la nueva fenomenología histórico-social por devenir. En este sentido, cabe mencionar que ninguna constitución puede tildarse de intocable, dado que, los cambios sociológicos que afectan al desarrollo humano son fenómenos científicos, que establecen de una manera coercible la aplicación mediata o inmediata de las transformaciones histórico-sociales que cada época demanda. El ser humano no le queda más que remar a favor de la corriente provocada por las transformaciones histórico-sociales, pues su carácter es irreversibles.
El proceso histórico nos ha demostrado que, por ejemplo: la esclavitud tuvo que ser abolida debido a su inoperancia, pero sobre todo por el descontento de las minorías afectadas y la posterior lucha social de grupos étnicos afectados que reclamaban el derecho a la libertad. También, sabemos que el feudalismo, aplicado al presente se convertiría en un absoluto anacronismo. En ese entorno, estamos conscientes del fracaso del capitalismo actual: más por el desconocimiento teórico-práctico de las implicaciones sociales que le son inherentes, atribuible a las élites -gobernantes y capitalistas- y no porque el sistema sea malo. Precisamente, lo mismo podríamos decir del socialismo. En esa razón podemos deducir, sin temor a equivocarnos, que cualquiera que sea la tendencia ideológica que sigan los pueblos del presente, tienen que estar aderezadas de una buena dosis de elementos que coadyuven al surgimiento de una dignidad superior del ser humano que lo eleve como la parte esencial de todos los procesos histórico-sociales. El aderezo está en proceso de cosificación, por lo que concluimos afirmando que todo tropiezo que se pretenda establecer en contra de esta tendencia, ya sea de tipo golpista, derechista o, de tipo dictatorial socialista, está fuera de la lógica que demanda el desarrollo social del nuevo milenio. Esta lógica sigue girando alrededor de la libertad de los pueblos, el bienestar colectivo y el acceso a los bienes y servicios que cada estado pueda proporcionarle a sus habitantes. La pregunta es: ¿existe un sistema que nos pueda proporcionar esos bienes y servicios, y que, a la vez, tenga la capacidad para imponer sanciones draconianas aplicable a las élites corruptas que desde posiciones de poder infrinjan los preceptos legales pre-establecidos por las nuevas tendencias ideológicas del siglo XXI ?
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